“Sigue siendo un medio extraordinario para muchos jóvenes y miembros de la Familia Salesiana pudieran dar cauce a sus inquietudes de voluntariado”

entrevista-juancarlos-perez-godoy

Entrevistamos a Juan Carlos Pérez Godoy, primer vicepresidente de Solidaridad Don Bosco y presidente en los años 2000-2006

¿Cuáles fueron las motivaciones que llevaron a la creación de Solidaridad Don Bosco?

La Asociación Don Bosco, este fue su nombre inicialmente, nace en Togo, por iniciativa de un gran misionero salesiano, José Antonio Rodríguez Bejerano. En los inicios de los años 90 comienza en España, impulsada por el entonces inspector, D. Francisco Vázquez, como delegación de aquella, aunque jurídicamente independiente, pero muy vinculadas. Lo subrayo porque me parece algo muy característico de nuestros orígenes. La motivación esencial, en un primer momento, es la búsqueda de financiación de los ambiciosos proyectos que llevaban adelante los Salesianos en Togo, especialmente en Kara y Cinkassé, para responder a las necesidades de los chicos del mercado o chicos de la calle.

En tu paso por Solidaridad Don Bosco, ¿Cuáles han sido los principales retos a los que se enfrentó la ONGD en sus comienzos?

En primer lugar, pasar de esta motivación inicial de la búsqueda de fondos a desarrollar otros aspectos: el Voluntariado, la sensibiliación, la Educación para el Desarrollo, la vinculación con la animación misionera. En segundo lugar, hacernos un hueco, un espacio reconocido entre las ONGDs y ante las instituciones. Creo, sincera y humildemente, que lo logramos. En esto, los primeros Secretarios Técnicos: David Peñafuerte, Eusebio Mora… tuvieron un papel importantísimo. Hemos de estarle muy agradecidos.

¿Dónde se han puesto las fuerzas, qué se priorizó en ese momento? ¿Qué avances más significativos recuerdas?

En su momento nos dimos cuenta de que nuestra fuerza fundamental estaba en nuestra identidad. Por tanto, tuvo un lugar importante en nuestras prioridades garantizar esa identidad salesiana de nuestra ONGD.  Por otra parte, y aunque posteriormente se desdibujó un poco, hubo un interés desde el principio de que Solidaridad Don Bosco implicara a toda la Familia Salesiana. Como avances más significativos veo la apuesta por la Educación para el Desarrollo, con la implicación de toda esa red en las casas en torno, por ejemplo, a la “espiral solidaria” y otras iniciativas con una gran implicación de los jóvenes.

-¿Qué aportaba en aquel momento Solidaridad Don Bosco en nuestro ambiente, en nuestra sociedad? ¿en qué detalles veías que vuestro trabajo iba haciendo efecto?

Solidaridad Don Bosco fue, y sigue siendo, un medio extraordinario para muchos jóvenes y miembros de la Familia Salesiana pudieran dar cauce a sus inquietudes de voluntariado, especialmente de desarrollo y misionero; a los deseos de cambiar y transformar nuestra sociedad para que sea más justa y solidaria, empezando por la transformación de nosotros mismos. En los primeros momentos, recuerdo con gran cariño, las exposiciones que nos ayudaban a sensibilizar -la primera fue “destellos de África”, impresionante para mí- sobre temas que nos afectan, aunque puedan parecernos lejanos. Importante para mí, y significó un gran despegue de nuestra ONGD, fue el proyecto en Tánger. Y tantas vivencias personales…. Me siento muy orgulloso de haber participado en esta historia “que continúa”.

Volver