Entrevista a Paco Muñoz, voluntario en Guayaquil (Ecuador)

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Paco Muñoz, voluntario de la sede Córdoba, partió a finales de octubre de 2014 hacia Ecuador para vivir una experiencia de voluntariado internacional en el proyecto de “Chicos de la calle” de  los salesianos de Guayaquil. Nos cuenta su testimonio.

Cuéntanos un poco acerca del trabajo que estás haciendo en Guayaquil, ¿cuáles son tus tareas?
Una de mis tareas es acompañar a los chavales del Centro de Acogida P. Antonio Amador, que están en proceso de reinserción y que no han podido reinsertarse en sus familias. Por las mañanas estoy con ellos estando pendiente de que se despierten a su hora, cumplan con sus tareas de limpieza y orden asignadas en la casa. Por las tardes les ayudo a realizar sus deberes en la hora de estudio y los acompaño durante la cena hasta que es la hora de dormir. Los domingos organizo el paseo que realizamos con ellos junto al padre Esteban. También imparto educación física a varios cursos de la escuela por las mañanas.
En la escuela de fútbol de proyecto GOLA.S.O. soy el entrenador de la categoría sub-15, llevando los entrenamientos de martes a viernes y los fines de semana tenemos partido.

Haciendo el balance de estos meses, ¿cómo valoras la experiencia? ¿Qué has aprendido?
Tanto la acogida por parte de la comunidad como mi adaptación han sido rápidas y buenas. Creo que la definiría como la experiencia más importante de mi vida. Una cosa que he aprendido es a tener paciencia en todo, con los niños… También he aprendido que se puede vivir con mucho menos de lo que tenemos normalmente.

¿Qué actitudes, valores… crees que aportas con tu presencia?
Creo que estoy aportando ayuda, cariño, acompañamiento, valores cristianos, respeto, etc.

¿Qué te está “tocando” más de la experiencia?
Una de las cosas que más me impresiona es ver la pobreza que existe en este mundo. He visitado los centros de referencia que colaboran con la Fundación Chicos de la Calle, así como las casas de algunos chavales y me ha interpelado la dificultad que tienen muchas personas para acceder a recursos básicos.

¿Qué crees que hace falta para vivir este tipo de experiencia? ¿Animarías a otras personas a vivir una experiencia de voluntariado internacional?
Hacen falta muchas ganas de querer hacer algo por los demás, sobre todo por personas que lo necesitan. Sí animaría a otras personas para que se dieran cuenta de lo que nosotros nos quejamos en nuestra vida cotidiana cuando hay tanta gente con tanta necesidad.

¿Qué ha cambiado más de tu forma de ver el trabajo que hacemos las ONGD en proyectos como el de Guayaquil?
Todo lo que se hace en la ONGD es un trabajo muy importante, pero para concienciarse de verdad hay que ver directamente la realidad de cerca. Te cambia la perspectiva y te das cuenta de que podríamos esforzarnos más para ayudar a más personas.

Entrevista publicada en la Revista nº29 de Solidaridad Don Bosco, Junio de 2015.