“El contacto con las personas migrantes me hará ser más sensible a esta realidad”, testimonio de Inés Navarro

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El pasado domingo 16 de junio se celebraron las celebraciones eucarísticas de envío en Sevilla, Barcelona y Valencia, con motivo de la participación de 18 personas voluntarias que el próximo verano participarán en las distintas experiencias de Voluntariado de las ONGD de la Inspectoría Salesiana Mª Auxiliadora: el Encuentro Intercultural de Ceuta, el Campamento Urbano de Tánger, y distintas experiencias de voluntariado internacional en Perú, Sierra Leona y Camboya.  Las celebraciones transcurrieron en un clima de fraternidad y amistad y con un espíritu de compromiso para trabajar por la construcción de un mundo mejor.

Mª Inés Navarro Amaro, voluntaria de Solidaridad Don Bosco, que participará próximamente en el Encuentro Intercultural en Ceuta nos cuenta cuáles son sus motivaciones e ilusiones de cara a vivir la experiencia:

“Si me pongo a echar la vista atrás, hace un año y, a pesar de estar casi tres años  trabajando -en Solidaridad Don Bosco- junto con otras personas y organizando actividades sobre estos temas nunca me hubiera imaginado solicitando este tipo de experiencias. Pero sí que es verdad que a partir de una serie de hechos que se dieron el verano pasado, de reflexionar en torno a documentos sobre migraciones, de comenzar a conocer historias de personas migrantes donde trabajo ahora -en la Fundación Mornese-, ha habido  distintas situaciones que se me han dado donde de alguna manera tuve que echarme adelante en la defensa de personas que estaban viviendo la realidad de la inmigración, ante desprecios y cuestiones que fueron saliendo en conversaciones de mi entorno, con familia, amigos… En esos momentos yo sentí la necesidad de acercarme un poco más a esta realidad.

Es verdad que he conocido a lo largo de este este último año muchos chicos, mujeres y familias que abandonan sus países para venir a España pero la realidad es que tú lo compartes y mucha gente sigue pensando que vienen a ocupar nuestros espacios, a ocupar nuestros puestos trabajos, nuestra sanidad, etc.; pero solo ven el AHORA  y no el pasado de estas personas y por qué tienen que tomar esta decisión de abandonar su entorno, familia, cultura; lo que estas personas han tenido que pasar, para jugarse la vida como lo hacen. Resulta difícil explicarles a quienes les critican y ponen pegas a su acogida, de dónde vienen, por qué vienen, cuál es la realidad en la que se encuentran… Me pareció una oportunidad interesante, bonita, la de acercarme al lugar de paso de gran parte de estas personas.

Las personas con las que se supone que voy a estar en Ceuta llevan poco tiempo pisando suelo español y todavía tienen una gran incertidumbre, no saben dónde van a terminar y cuál es el planteamiento que nuestro gobierno va a hacer sobre ellos. Me pareció que podía ser bueno de alguna manera, acercarme a esos lugares y conocer de primera mano esa situación en la que muchos jóvenes, muchos adultos viven el desprecio de la sociedad que nos le deja participar: la situación de llegada, la valla donde se produce uno de los mayores saltos del PIB del mundo.

Quizá lo más importante de lo que yo vaya a realizar en Ceuta no es el trabajo en sí que se me vaya a encomendar, o así lo vivo yo, sino el acercamiento a esa realidad que a mí me permita a la vuelta poder dar razones ante personas que tienen otro discurso contrario a la acogida y al acompañamiento. Con ese objetivo e ilusión de conocer esta realidad y ser transmisora de historias de vida cruzaré el estrecho, lugar donde muchos de ellos pierden la vida en el intento de alcanzar  la VIDA (que paradoja).

Se que lo más importante sera compartir durante unos días una parte de sus vidas. Sé que yo no voy allí a salvar a nadie, ni a conseguir mejorarle la vida a las personas, ni a ‘ayudar’, sino que el contacto con las personas migrantes me hará ser más sensible a esta realidad y poderlo transmitir después. Espero volver con más de lo que me iré.”